jueves, 3 de abril de 2008

Tristeza

Es la expresión del dolor afectivo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas, cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres.
Es muy difícil encontrar a un ser humano que no conozca -por distintas causas y circunstancias- este sentimiento. Esa tristeza, ese tiempo gris, puede cumplir por etapas o momentos una especie de catarsis, el caso, por ejemplo, de la tristeza que surge cuando vivimos la muerte de un ser querido, o esa melancolía que sigue a la ruptura de toda relación importante. ¡Cómo podríamos actuar ante hechos tan significativamente fuertes, sino es sumiéndonos en la tristeza.

A lo largo del tiempo se han ido produciendo obras maestras en el terreno musical, donde la tristeza ha sido la base de su creación. Estas melodías, cantos, composiciones, etc. no intentan esconder la tristeza de sus autores a la hora de la creación, sino todo lo contrario, llevan la melancolía, el estado de ánimo triste intrínseco en todas sus notas, sirviendo así como vía de escape de los sentimientos de aquel que la compone y lo que es más interesante de aquel que la percibe.
El aumentar la tristeza de manera escogida a través de productos externos a la persona, produce momentaneamente un estado superior de tristeza la cual es deseada en ese mismo momento.

Siguiendo las pautas de aquellos artistas que generan obras donde la emoción de sus sentimientos está latente, llego al planteamiento de que no todos los objetos que se diseñan deben seguir el canon ideal de belleza, ni intentar ser "buenos" en su fin.
Un objeto hosco, dolorido, una situación llorosa, decaída... probablemente será lo necesitado en algún momento de la vida para ayudar a sentirnos vivos gracias a la proyección de la tristeza.

Crear productos que lleven esta finalidad no debería estar fuera de los planes productivos y romper así con lo unitario de lo artístico.

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